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Boletín 9: Hasta que la muerte nos separe

Publicado por: 
ilfam

¿Cómo responder este paradigma?

Los votos tradicionales y bíblicos referentes al matrimonio siempre llevan implicita la frase: “Hasta que la muerte nos separe”. De esta forma entedemos los católicos este sacramento, en el que además el sacerdote siempre nos acalra: “lo que Dios unió no los separe el hombre”.

En el Siglo XXI han disminuido los matrimoniales civiles y más los eclesiásticos. Las parejas prefieren mantener su relación en unión libre, “si no funciona me separo”. Consideran que mientras menos responsabilidad se tenga es mejor. Es fácil observar que en las parroquias de la ciudad de Quito la asistencia a los cursos prematrimoniales ha disminuido considerablemente.

Desde hace aproximadamente 32 años, junto a mi esposa somos parte de la Pastoral Familiar. Hemos compartido nuestra experiencia del sacramento del matrimonio con parejas de novios de varios lugares de la capital, mes a mes. Hemos visto algo que se repite con frecuencia: falta de compromiso real. Dan más importancia a lo social: traje de novia, arreglos florales, la parafernalia, dejando a un lado el verdadero sentido de esta hermosa vocación.

Al iniciar cada encuentro, preguntamos a los futuros matrimonios: ¿por qué vienen a este curso? ¿qué expectativas tienen? La respuesta mayoritaria es: “por el papelito del curso”; y a la otra pregunta: “ver qué pasa”, “de qué se trata”. Estaban seguros que el curso iba a tener un sacerdote como motivador durante dos días, concluyen: “esperamos que no sea aburrido”.

Aclaramos que esta orientación es una guía, nadie  da consejos a nadie, tal vez “tips”. El tiempo realmente es corto para todo lo que debemos decir, pero  les aseguramos que el éxito del curso está en que nadie se case después del mismo, porque el siguiente paso es el “para siempre”. No podemos jugar hoy al sí, mañana no; peor, “que se arreglen entre nuestros abogados”.

La relación de dos es un crecimiento día a día, personal y conyugal. Existe alternativas para mantener el matrimonio como terapia de pareja, como convivencias y talleres; les invito a utilizar las herramientas que el P. Henri Caffarel – fundador de los Equipos de Nuestra Señora, 1939 -  entregó a las parejas: deber de una sentada o diálogo conyugal, oración personal y familiar, ayuda mutua, trazar reglas de vida, esto permite que las parejas logren el camino de la Santidad viviendo el Evangelio.

 

Autor: 

Fredd García Médico-Comunicador Social- Docente UTPL.