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DÍA DEL PADRE

Publicado por: 
ilfameditor

Se podría pensar que la celebración del Día del Padre nació a partir de -como suele suceder- minuciosos análisis, grandes asambleas o pasajes de las Sagradas Escrituras, sin embargo, su origen es mucho más humilde; lo cual, precisamente, la convierte en una fecha importante por lo que representa. A inicios del siglo XX, a una mujer estadounidense se le ocurrió la idea, mientras escuchaba la homilía durante el día de la madre, de celebrar a su padre pues  este los había criado solos a ella y a sus cinco hermanos en una granja, sin ayuda de nadie. Con el paso del tiempo se popularizó la fecha, que puede variar de día según el país donde residas.

Pero ¿qué se celebra realmente? ¿Qué es ser padre? considerando que el ser humano está conformado por una estructura de tres elementos (cuerpo, alma o psicología y espíritu), hay varias maneras de ser padre; la más clara, la de engendrar y dar la vida, a través de un elemento biológico que transmite varias características y determina, entre otras cosas, el color de los ojos, la estatura y demás características físicas del padre a los hijos; claro que también implica otros componentes como educar, formar en valores y dar ejemplo de vida a los hijos; aunque lastimosamente estos últimos elementos no siempre están presentes. La otra forma de ser padres, tal vez menos evidente, es por ejemplo, la de ser maestro que no requiere la transmisión de genes, sino la de conocimiento, experiencia y vida. Cuántas veces no recordamos con cariño al profesor, al pensador, al autor de un libro, que nos transmitió sabiduría para enfrentar los obstáculos de la vida. Finalmente, la tercera forma de ser padre sería la de un sacerdote o padre espiritual, quien motiva y transmite el hambre de infinito y de querer ser más desde el espíritu, proyectándonos hacia el Padre del cielo.

Por lo tanto, celebrar al padre es celebrar a todos quienes han aportado a nuestro crecimiento personal, a todas las figuras paternas, incluidas esas mujeres, madres, a las que muchas veces las circunstancias han llevado a cumplir la función de padre.

Y por supuesto, para los creyentes es celebrar a nuestro Padre que está en el cielo. El que nos conocía antes de que seamos: “Antes de que yo te formara en el vientre de tu madre, ya te conocía”. (Jeremías 1:5-12); el que conoce nuestras limitaciones y debilidades, y a pesar de esas limitaciones se desvive por nosotros: “Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas” (Mateo 18: 12-14).

Considerando que la palabra padre puede sonar muy impersonal, adaptémosla a nuestra costumbre y cercanía, dependiendo de la familiaridad con la que tratemos a nuestro padre, papá, papi, papito… que, esté aquí en la tierra o allá en el cielo- seguirá siendo nuestra luz. Por ello, ¡feliz día, papá!

 

 

Autor: 

Mgtr. Rafael Sánchez Docente Investigador – Miembro Equipo Interdisciplinar ILFAM