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NAVIDAD TIEMPO DE ESPERANZA

Publicado por: 
ilfameditor

Estamos ya a las puertas del Adviento, tiempo litúrgico que nos lleva a una preparación interior previo a la celebración de la Navidad.

Este año 2020, quedará marcado para todos nosotros por la inesperada llegada de la pandemia, la cual nos ha sorprendido a todos y nos ha hecho repensar nuestro papel en la sociedad y recordar los valores esenciales y profundamente humanos que nos hacen crecer como personas: la familia, la generosidad, la oración, la vuelta a Dios, y sobre todo la esperanza: depositar nuestra confianza en Jesús que una vez más se hace niño para recordarnos que las cosas importantes de la vida parten de la inocencia y la sencillez.

Los Santos Padres lo plasmaron en la célebre frase que se ha hecho universal: Dios se hizo hombre para que el hombre se haga Dios. Con la encarnación del Verbo, Dios nuestro Padre nos eleva a la categoría de hijos de Dios, devolviéndonos la dignidad de aspirar a las cosas celestiales por puro amor suyo.

Navidad es por ellosigno de esperanza, de reconocer que es posible nacer de nuevo a la inocencia, representada en el Niño Jesús, de volver a empezar cuando hemos caído, de reconocer nuestra pequeñez y de aspirar a la santidad que conlleva dar la vida por amor a los demás. Así como la Encarnación es el gesto de amor de Dios hacia los hombres, nuestra vida entregada a Él a través del servicio al prójimo es la manifestación de nuestro amor a Dios, por eso nos recuerda San Juan de la Cruz que en el atardecer de la vida nos examinarán del amor.

Las cuatro semanas de Adviento nos van preparando poco a poco para el misterio de la Encarnación y nos recuerdan la necesidad de la conversión personal, el ‘nacer de nuevo’ a la inocencia y ternura que inspira el Niño Jesús para dar siempre lo mejor de nuestro corazón, sin dejarnos llevar por los pensamientos menos nobles y siguiendo la bondad de nuestro corazón de niño.

El amor de Dios Padre se derrama sobre sus hijos y nos cubre con su gracia para guiarnos en los momentos de oscuridad. En esta Navidad pongamos nuestro corazón en Él y dejémonos guiar por sus consejos para encontrar la paz interior y la felicidad pues su yugo es suave y su carga ligera, y así llevaremos también la luz y la paz a los que tenemos a nuestro lado.

¡Feliz Navidad a todos!